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miércoles, 2 de noviembre de 2016

LA IMAGINACIÓN #historiasdemiedo

Era una fría tarde de invierno. El cielo se tornó de un color gris plomo y se escuchó el susurro de unos truenos a lo lejos. En un suspiro, todo se volvió oscuro. Se había ido la luz en todo el vecindario. Salí corriendo en busca de mi hermano mayor. La oscuridad era mi sello del miedo y del terror. En ella, se sumían todas mis pesadillas y monstruos, de los que difícilmente podía escapar. Empecé a encogerme en un rincón hundiéndome en la más remota oscuridad del pasillo. 

De repente, escuché el sonido de una puerta al abrirse y al segundo, el crujir de la madera vieja que recorría todo el pasillo. Lo primero que pensé, fue en mi hermano y me aventuré a llamarlo. Intenté gritar, pero apenas conseguía que saliera un susurro de mi voz. Estaba demasiado aterrorizado. El sonido estridente que hacían los tablones de la dichosa madera, cada vez estaba más próximo. Notaba la presencia de alguien cerca y estaba seguro que no se trataba de mi hermano. De repente, un olor fétido empezó a colarse en la casa. Tuve que taparme la nariz porque me estaban entrando nauseas.

Bajé corriendo las escaleras y fui directo a la puerta de la entrada. Alguien o algo estaba en mi casa y sabía que si me quedaba mucho tiempo allí, acabaría conmigo. Con la respiración entre cortada y el corazón desbocado, llegué a la puerta y tiré de la manilla, pero ésta no se abría, como si alguien hubiera echado la llave por fuera. Noté como esa cosa bajaba pausadamente las escaleras. Corrí como nunca lo había hecho hacia la parte trasera de la casa, con suerte, estaría aquella puerta abierta. El calor que aquel monstruo desprendía,  pronto se hizo eco del lugar y notaba su constante presencia en mi nuca. Llegué a la parte trasera y respiré hondo. Necesitaba que la suerte, en aquel momento, estuviera de mi parte. Aquella puerta era mi única esperanza. Atrapé el pomo de la puerta con mis manos, lo giré hacia la derecha y se hizo la luz. Conseguí salir al exterior. Ya había anochecido y, a pesar de ser invierno, varias gotas de sudor frío cayeron empicado por mi frente. Llegué a duras penas a la calle principal, a la que encontraba algo distinta, se me antojaba como un lugar abandonado, oscuro y sin vida. Me puse a correr calle arriba en busca de ayuda. Quise saber si aquel monstruo había dejado de perseguirme. Decidí aventurarme y miré hacia atrás. Entonces, solo conseguí ver unos grandes ojos amarillos algo achatados que me miraban con furia y que expresaban hambre. El miedo se estremeció por todo mi cuerpo y se me erizó el bello. Cansado, me rendí, caí al suelo y cerré los ojos para no ver de nuevo aquellos ojos que tanto miedo emanaban. Estaba perdido.

Cuando los volví a abrir, estaba en mi cama. Por las rendijas de las persianas entraba algo de claror. Estaba empapado en sudor y el corazón aun me iba a mil por hora. A mi derecha, sentado en una silla, encontré a mi hermano observándome con cara de interés pero con una sonrisa en la cara. Se estaba mofando de mi, pero me tranquilizó verlo a mi lado. Me preguntó con que terrible monstruo había soñado esta vez. Yo me quedé callado porque no quería revivir de nuevo aquella pesadilla. 

Cuando quise darme cuenta, mi hermano se plantó frente a mi y me consoló dándome un abrazo. Luego, como quién cuenta un secreto, me dijo que él de vez en cuando también tenía pesadillas, y que compartíamos el mismo monstruo. Yo me quedé atónito. Como no dije nada, él se adelantó y, en un susurro, me lo contó: nuestro monstruo se llama imaginación. Continuó: la imaginación no tiene límites y hace lo que se le antoja con nosotros, creando en nuestros sueños a los monstruos que más tememos. Pero tengo un remedio que a mi siempre me funciona. Cuando la oscuridad te envuelva, tu solo, coloréala. 

#ConcursoZendaLibros
#HistoriasDeMiedo

MIEDO vs VALENTÍA #historiasdemiedo

La valentía. Ser valiente.  Ese adjetivo que define a tantas personas, y que me diferenciaba de tantas otras. Porque yo, más que valiente, era un miedica. Si, era. Ahora ya no.

Llevaba semanas rondando por aquel lugar angosto y frío, que dentro de parecer a priori un lugar amplio y limpio, se me antojaba algo siniestro y estrecho. Las eternas horas que pasaba allí, parecían años. Y muchas veces, a pesar de la blancura de las paredes, sentía como la oscuridad y el miedo se apoderaban de mi, como me hacían sentirme pequeñito. Durante aquel mes, apenas pegué ojo. Cada vez, me sentía más cansado y sin fuerza. Apenas comía. Tenía un nudo constante en la garganta que a desgana me dejaba respirar. 

Una tarde en la que deambulaba por los pasillos cual vagabundo maltrecho, me topé con un anciano canoso. Tenía la cara como una pasa, unos ojos que me recordaban al color de la coca-cola y una nariz muy respingona. Se sentó a mi lado y se presentó. Se llamaba Francisco y tenía una sonrisa que mostraba mucha ternura. Le sonreí, me presenté y me atreví a estrecharle la mano como hacen los mayores. Me preguntó porque me encontraba allí, que aquello no era un lugar para niños. Me quedé perplejo y paralizado. Nunca nadie me lo había preguntado antes. Y no supe que decir. Me puse pálido y las palabras se quedaron ancladas en mi garganta. Tenía miedo. Pensé que si le contaba lo que estaba ocurriendo a alguien, todo por lo que estaba pasando se volvería real. Lo intenté por segunda vez, pero cuando intenté contarle mi historia, las palabras rodaron mejilla abajo. Francisco, me dio un abrazo como todo consuelo. Y a mi me bastó. 

Aquella misma noche, mi madre murió de cáncer. Mi única familia. Me quedé roto, vacío. Todo el miedo que llevaba acumulando semanas atrás y que me perseguía allá a donde fuera, estalló como una traca de fuegos artificiales. No estaba preparado para aquello. Algo por dentro me estaba desgarrando de arriba abajo y consiguió que me derrumbara. Aquel nudo que llevaba tiempo en mi garganta se desató en un sollozo. Más tarde, el sollozo se convirtió en susurro casi inaudible. Las agujas del reloj de la habitación, marcaban el compás de mi corazón, ahora, más calmado. 

Cuando me di cuenta, la mano de mi madre y la mía, seguían entrelazadas. Nadie se atrevió a separarme de ella. Mi alma, se acababa de romper en mil pedazos, estaba hecha añicos. Y el miedo de perder a mi madre, que antaño tenía, retumbaba en mi cabeza ahora con más intensidad. Porque ahora, esa perdida, era real.

Cuando ya no me quedaban fuerzas para seguir en la habitación, salí al pasillo. Necesitaba hidratarme y tomar el aire. Allí me encontré de nuevo con Francisco, quién al verme con el rostro desencajado, me abrazó, y me dijo al oído que no estaba solo. Quiso acompañarme a la azotea del hospital donde los primeros rayos de sol empezaban a brotar en el horizonte. Estuvimos callados un buen rato, hasta que él, se aventuró a decirme unas palabras que, a día de hoy, siempre me han acompañado: ''Qué duro es a veces vivir, pero es preferible sentir aunque nos duela''. 

Desde entonces, el miedo desapareció tan rápido como una estrella fugaz y empecé a ser valiente por mi madre y por mi, por los dos.

#ConcursoZendaLibros
#HistoriasDeMiedo

lunes, 14 de marzo de 2016

Estoy leyendo... ☕

¡Hola gente bonita! Siento estar desaparecida pero he estado sin Internet y no he podido actualizar. Espero que de ahora en adelante pueda subir entradas más seguido, porque se echa de menos ♥ Hoy os dejo una foto de mi lectura actual que llevo casi la mitad leída y me esta encantando. Se trata de El tren de los huérfanos de Christina Baker, en edición Bolsillo. Pronto os traeré la reseña :)
Ginger.

viernes, 19 de febrero de 2016

Libros que quiero leer pronto ♥

¡Hola gentecilla bonita

Se que llevo días sin subir ninguna entrada pero he estado liada con muchos trabajos y he tenido muy poco tiempo libre. Se me están acumulando las reseñas por subir, pero prometo subirlas pronto :) Hoy os quiero enseñar algunos libros que me gustaría poder leer lo antes posible ya que les tengo muchísimas ganas. Os dejo por aquí las portadas. ¿Coincidimos en alguno?

                              
 

Instant Karma es un libro que me llama muchísimo por su sinopsis. Por suerte ya lo tengo en mi estantería y la semana que viene podré hincarle el diente *_*
Yo antes de ti es un libro que lo tengo desde hace ya más de un año, pero tengo las expectativas tan altas que me da miedo empezarlo. Pero ahora que va a salir la película quiero leerlo a pesar de que se que seguramente me romperá el corazón :(
Estrellas Fugaces es un libro que sale a la venta a mediados de Marzo sino me equivoco pero que he leído ya muy buenas críticas y jo, necesito leerlo ya. En cuanto salga y lo tenga en mis manos, lo devoraré enseguida 

Ginger.